miércoles, 4 de marzo de 2015

Carnavales: Bardo Carne Levare, abandona tus carnes

Es hora de ponerse las máscaras, es tiempo de ser otro, de ser la fantasía de lo que me niego por compromiso a la norma, a la regla. Puedo ser un fantasma, un rey, un príncipe, un faraón, una escandalosa mujer, un médico, una princesa, un payaso… pero no tengo que serlo mañana, hoy a nadie importa porque es época del baile de las máscaras, día para la libertad de ser la fachada que desee sin represión ni daño a la sociedad ni a sus santas costumbres.
El origen del Carnaval no está claro, es diverso y de antigua data, lo que sí es evidente es su necesidad entre los hombres. Así lo entendió la Iglesia Católica que fue la institución que normaba la conducta moral del mundo medieval, por lo que al ver que no podía controlar estos impulsos naturales de éxtasis y embriagues se dispuso a establecer un espacio en su calendario para regular su duración a la vez de preparar a la población para el inicio de la cuaresma, temporada para la limpieza espiritual y corporal, de los excesos de la mente y el cuerpo. De ahí su nombre Carne Levare, abandonar las carnes o fiestas carnestolendas, por esta razón su fecha depende del miércoles de cenizas.
Es un espacio para la auto mitificación, puedes ser quien desees porque más vale un pájaro volando que cien en tu mano. Todo lo que posees te posee, te ata como un papagayo al niño pero en carnaval las reglas de nuestra pirámide social ya no tienen compromiso, hoy gana la horizontalidad y el papagayo puede imaginar que es un niño soñando sosteniendo a un papagayo ajustado a la tierra, al final no habrá un juicio a la realidad.
Con una máscara también el shaman cura nuestras heridas, la política y la muerte que llenan los noticieros hoy bailan juntas, el símbolo de protestas Guy Fawkes se enfrentan a un grupo de macheteros llenos de grasa en el cuerpo, este le muestra los dientes y amenaza al anónimo con peluca pero tranquilos todo es parte del show, del baile de máscaras, luego pasará el sombrero para quien disfruto de la función. Igual disfruta de esta perversión el del traje de burriquita que hace un baile típico que según dicen está mejor este año, mejoró el disfraz, ahora la burriquita echa perfume por detrás y agua por la boca, es una maravilla temporal, es una socialización de los símbolos, todo es igual a todo, pero si te esmeras en tu disfraz tendrás algunas monedas en premio.
Los zamuros dan vuelta por la ciudad tirando papelillo, hoy los gusanos son de caramelo, la bruja de los cuentos va de la mano con blanca nieves, conejos y payasos salen con sombrero sin necesidad de magia, no es una fiesta solo para niños las máscaras son para todos. Los únicos indiferentes a la mascarada son los anónimos recoge latas de aluminio, para ellos el mundo es el mismo, un desfile interminable de máscaras, para ellos es la misma indiferencia a su falta de máscara, de identidad prestada, porque ellos no pueden costearse una.
La alegría es transformada en euforia, todos son incluidos, no hay carrozas este año pero no importa esta no es una fiesta para o por las autoridades, son llamados a asistir a aquel que no quiera ser autoridad ni imponer nada que no sea papelillo en la cabeza, este es el día que la humanidad se olvida de su civilización y precintos, hoy solo se circunscribe la libertad olvidada de simplemente ser quien se quiera ser, hoy somos la fachada con un guiño del ojo, hoy te creo todo lo que dices porque mañana es otro día.

Mis carnes se elevan y me abandonan, ya llega el Miercoles de cenizas y comienza la cuaresma, he consumido la grasa moral que me excedía, queme las calorías de indecencia que me arropaban con lujuria, ahora a devenir mi corporalidad y mis malas costumbres a la santidad prestada del exilio de los placeres. 

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